Déficit de Factor VII

La deficiencia de factor VII, es un trastorno hemorrágico hereditario provocado por un problema con el factor VII. Debido a este defecto ya sea por la deficiencia de factor VII o un mal funcionamiento del mismo, la reacción de coagulación se interrumpe prematuramente y el coágulo sanguíneo no se forma.

Es un trastorno autosómico recesivo (ambos padres son portadores del gen) y afecta tanto a varones como a mujeres.

La deficiencia de factor VII puede heredarse junto con otras deficiencias de factor. Se puede adquirir como consecuencia de enfermedad hepática, deficiencia de vitamina K o consumo de ciertos fármacos (Coumadin®).

La frecuencia y/o gravedad de los síntomas, dependerá de la deficiencia de factor VII en la sangre de una persona. Entre los síntomas más comunes se encuentran la epistaxis, propensión a hematomas, menorragia, hemartrosis, hemorragia en la boca (después de una intervención dental), hemorragias en la cabeza (neonatos) y hemorragia abundante durante la circuncisión.

El diagnóstico de la deficiencia de Factor VII se realiza mediante una prueba específica que mide la cantidad de factor VII en la sangre.

Existen diferentes opciones de tratamiento para la deficiencia de factor VII. Estos incluyen concentrado de factor VIIa recombinante (FVIIa), concentrado de factor VII, Concentrado de complejo de protrombina (CCP) que contenga factor VII y plasma fresco congelado (PFC).

En el caso de las mujeres, las pastillas anticonceptivas, o los fármacos antifibrinolíticos están indicados para ayudar a controlar las menorragias.

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