El niño con hemofilia

Cuando a un niño se le diagnostica hemofilia, son sus padres quienes reciben la noticia. Los que han pasado por esta situación suelen referirse al fuerte impacto que en su día les causó el diagnóstico, al bloqueo y a la angustia que les produjo. Aunque esto sucede así en un primer momento, a lo largo del tiempo se abre la posibilidad de ir encontrando palabras con las que poder traducir en cierta medida la impresión causada por el hecho en cuestión.

No obstante, cuando los padres se plantean hablar de la hemofilia con su hijo su propio dolor complica la cuestión: ¿cómo explicarle la hemofilia?; ¿cuándo es el momento más adecuado?; ¿de qué manera? Estas preguntas suelen plantearse con preocupación y reflejan el temor que sienten los padres de ver a su hijo ante la misma situación que ellos tuvieron que afrontar tiempo atrás. ¿Le causará el mismo dolor?; ¿lo entenderá?; ¿se angustiará?; ¿cómo evitarle este sufrimiento? Para los padres se trata de una cuestión difícil, delicada, porque entienden que algo que fue y es doloroso para ellos puede serlo igualmente para el niño. Por ello, no se trata sólo de encontrar palabras para definir lo físico sino también para afrontar las emociones.

Todas estas cuestiones que pueden preocupar a los padres ante el reciente diagnóstico del niño con hemofilia son tratadas en la siguiente guía: El niño con hemofilia

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